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Nota de prensa - Consejería de Educación: Nueva legislatura, nuevo fiasco

Consejería de Educación: nueva legislatura, nuevo fiasco

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El pasado 20 de mayo, la Consejería de Educación de Castilla y León, por medio de la titular de dicho departamento, Dña. Rocío Lucas, anunció en las Cortes de nuestra Comunidad el programa de actuaciones de la Consejería con ocasión del arranque del nuevo gobierno.

Desde la Asociación de Profesores ASPES-CL queremos poner de manifiesto que el programa anunciado por la Sra. Consejera de Educación carece de medidas concretas para conseguir una mejora real de las condiciones laborales y salariales de los docentes a los que nuestra Consejera tanto se complace en ensalzar.

En primer lugar, a día de hoy los docentes de Enseñanzas Medias no saben la cuantía horaria de docencia directa semanal que van a tener durante el curso 2022-23. A escasos meses de comienzo del próximo curso, no existe certeza de que la carga horaria vaya a ser de 18, 19 ó 20 horas semanales, dado que la Consejera no ha tenido a bien aclararlo en su intervención. Más aún, no existe ningún documento oficial en el que se especifique esta importante cuestión para la calidad educativa, aparte de un escueto y terriblemente ambiguo acuerdo firmado en la Mesa Sectorial de Educación por algunas organizaciones sindicales y la Administración.

A pesar de las buenas palabras de la Sra. Consejera y a tenor de las experiencias previas a que nos tiene acostumbrados esta Administración educativa, mucho nos tememos que vaya a haber pocos cambios para revertir la insoportable situación laboral que los docentes venimos sufriendo desde 2012 (Orden EDU/491/2012, de 27 de junio), cuando se castigó a los profesores con un empeoramiento notable de sus condiciones laborales. Desde ASPES-CL entendemos que, al igual que ha sucedido en otras comunidades, esta Orden -que se anunció con el sello de la transitoriedad- ya debería estar derogada puesto que la situación de crisis que dio origen a su publicación se ha superado y la realidad económica es afortunadamente otra muy diferente. Sin embargo, la Consejería de Educación de Castilla y León prefiere mantener al profesorado en unas condiciones laborales propias de los momentos de crisis y no devolverle las condiciones entonces sustraídas.

Desde ASPES-CL exigimos, alto y claro, a la Consejería de Educación que, de manera inmediata y por un ejercicio básico de justicia, devuelva al profesorado de la región a los horarios que tenían antes de 2012 -17 horas semanales de docencia directa- puesto que dadas las circunstancias actuales resulta injustificable mantener las medidas de recorte que afectan al horario docente.

El profesorado de nuestra comunidad, y en particular en la etapa de Secundaria y Bachillerato, se siente una vez más engañado y maltratado porque la Administración se está aprovechando descaradamente del esfuerzo de sus trabajadores en detrimento de su calidad de vida. Más allá de las bonitas palabras y las declaraciones trufadas de intenciones rimbombantes, los hechos permanentemente se empeñan en demostrar que a la Consejería de Educación los profesionales docentes le importan muy poco.

Sería conveniente preguntarle a la Sra. Consejera si realmente conoce el esfuerzo que supone impartir desde hace años 20 ó 21 horas de clase todas las semanas con el utópico objetivo de la excelencia; o si conoce el número de alumnos con el que trabaja cada día un profesor de Secundaria y Bachillerato (algunos imparten clases en hasta 5 ó 6 grupos, lo que dispara el número de alumnos atendidos muy por encima de los 150, con sus dosis de dificultades de aprendizaje, conflictos y peculiaridades personales); o si conoce realmente el esfuerzo que se esconde tras la preparación de cada sesión de clase, de la corrección de cada examen o ejercicio; sin olvidar que, además, hay que hacer frente a reuniones de coordinación continuas, a guardias, a atención a las familias, a participación en proyectos, a la organización de actividades culturales, a la formación profesional personal (la cual se realiza fuera del horario lectivo, es decir, usando las horas libres de cada uno), a la cumplimentación de burocracia absurda, etcétera, etcétera.

No menos importante resulta el anuncio de la reducción de la ratio de alumnos por aula con carácter general, es decir, de 3 alumnos menos por cada grupo. Cualquier persona versada en educación (y en matemáticas) sabe perfectamente que reducir 3 alumnos en un grupo de 25 (el caso de Primaria) supone un significativo paso adelante, mientras que limitarse a reducir 3 alumnos en un grupo de 35 (el caso de Bachillerato) es una medida apenas insignificante. Queda claro que en la sala de máquinas de la Consejería están más pendientes de la imagen que ofrece un acuerdo -en los términos que sea, da igual- con los agentes sociales que de la mejora real de las condiciones en las aulas que deben gestionar.

Desde ASPES-CL denunciamos que toda esa labor tan encomiable y de mucho sacrificio por parte del profesorado, que permite a nuestra región estar a la cabeza en resultados de los que tan alegremente se vanagloria nuestra Sra. Consejera, es llevada a cabo por unos docentes que reciben a cambio uno de los peores salarios de España, en comparación con lo que se percibe en otras CCAA.

Esta deshonrosa situación horaria y retributiva en que la Consejería de Educación persiste en mantener a sus profesores se ve aderezada con la presencia de innumerables contratos basura por medias jornadas, trozos de jornadas o directamente por unas pocas horas, sin estabilidad ninguna en el caso de un personal de empleo interino que supone ya más del 30% del total de los docentes en Enseñanzas Medias, y con una ridícula oferta de plazas de estabilización directamente impuesta, sin que hayan mediado explicaciones o negociación con las OOSS.

Por si estos hechos antes mencionados no fueran suficientes para demostrar que las palabras de la Sra. Consejera no son dignas de crédito, la reciente aprobación y puesta en marcha entre el funcionariado de Castilla y León de la Carrera Docente del Funcionario, ha traído la sorpresa de que en el sector de Educación es precisamente donde se ha conculcado a los funcionarios docentes (y en especial a los de mayor antigüedad en sus puestos) el derecho a mejorar sus condiciones retributivas, obligándoles a optar entre la vía del complemento que ya se tiene por formación (vía sexenios) y la nueva carrera profesional. No hay que dejar de señalar que en otras CCAA o bien se ha permitido compatibilizar la percepción de ambos complementos o bien se ha incentivado sustancialmente uno de ellos para que ningún profesional salga perdiendo con respecto a sus compañeros.

Ha resultado particularmente vergonzoso ver que todos los partidos políticos, menos el de la Sra. Consejera, aprobaron recientemente en las Cortes de Castilla y León una PNL para que ambos complementos no sean excluyentes y se permita a los docentes no tener que renunciar a ninguno de los dos. En ese instante quedó bien claro el enorme trecho que separa las palabras de la Consejería de Educación y la realidad de sus hechos.

Precisamente en ese trayecto que va desde las palabras a los hechos es donde se pierde la credibilidad de nuestra Sra. Consejera: en primer lugar porque los hechos demuestran que después de dos décadas dirigiendo el asunto educativo, los incentivos que esta Administración ha ofrecido a sus trabajadores de aula caben en media línea de un folio; y en segundo lugar y muy especialmente porque las medidas que ahora se anuncian para mejorar las condiciones de los docentes, como la bajada de ratio de alumnos y la presunta reducción del horario lectivo, en modo alguno pueden resultar creíbles mientras persista la intencionada negativa a devolver a los docentes las condiciones que tenían antes de la declaración de la situación de crisis en 2012.

En conclusión, en ASPES-CL nos oponemos a que la Consejería de Educación quiera sacar pecho, siquiera mediante palabras, de la profesionalidad de sus trabajadores y de la excelencia de nuestro sistema educativo. Exigimos que se dejen las palabras a un lado y se pase directamente a los hechos, puesto que la desilusión lleva 22 años acompañando al colectivo docente regional y se puede resumir, una vez más, en cuatro palabras: nueva legislatura, nuevo fiasco.

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